Written by Silvia Bascompte
Las articulaciones de nuestro cuerpo tienen una especie de cuerdas, que son los ligamentos, para limitar ciertos movimientos. Cuando forzamos un poco más de la cuenta y los ligamentos se estiran demasiado, nos provocamos un esguince. Es una lesión muy molesta y que tenemos que poner especial cuidado en evitar, porque una vez nos hacemos uno esa parte del cuerpo queda más sensible y está más expuesta a que volvamos a sufrir otro esguince.
Los esguinces son un tipo de lesión que suelen padecer los corredores, sobre todo cuando pisan alguna irregularidad en el terreno, como un bache, y el pie se tuerce forzando el ligamento. Para prevenir un esguince se recomienda llevar un calzado adecuado en las sesiones de running y correr sobre superficies planas. Antes de salir a correr, hay que hacer estiramientos y, para prevenir el esguince de tobillo, que es el más común, es bueno entrenar la capacidad propioceptiva. ¿Qué es eso? Pues trabajar la capacidad de pisar bien, lo que produce un aumento de la fuerza y la coordinación y previene el riesgo de esguince ¡en un 90%!
















