Escrito por Silvia Bascompte
Se acabó el 2009 y ahora nos quedan doce meses por delante en los que tendremos que construir un mundo de tiempo. Empieza el año y como dice el dicho: “año nuevo, vida nueva”.
La energía no se detiene en nuestro interior y tenemos por delante mucho que hacer, mejorar y conservar.
Durante el fin de año y al principio del nuevo siempre nos planteamos un seguido de propósitos que intentaremos cumplir. Dejaré de fumar, adelgazaré un poco, haré ejercicio a menudo, leeré más… todos ellos tienen un espíritu en común: la voluntad de aprovechar el año que tenemos por delante para cambiar y superarnos.
El deseo de ser mejores es una gran motivación para mucha gente. Esa idea permite que no nos detengamos y podamos transformar cualquier cosa en energía positiva. Este espíritu es mucho más de lo que nos parece, todo el mundo lo lleva dentro y si lo explotamos un poco sacaremos mucho partido de quien somos!!!

En estas fechas tan señaladas todos entramos en una ilusión inevitable para vivir la Navidad. Nos rodeamos de un entorno más amable y acabamos dejando que eso nos influya. Respiramos este ambiente distinto donde las personas nos comportamos con una actitud más cercana.
Lo ocurrido el sábado 19 de diciembre del 2009 está ya escrito con letras de oro en la historia del fútbol mundial. Un equipo conquistó el último de 6 títulos de los 6 posibles en una temporada, tras una remontada histórica en la final del último, aunque en un entorno favorable en colores.








