Escrito por Silvia Bascompte
Hoy hace un año que Iniesta hizo realidad el sueño de todos los españoles: ser campeones del mundo. El 11 de julio del 2010, en el minuto 116 de la prórroga de la final del Mundial de Sudáfrica entre España y Holanda, el de Fuentealvilla cambió la historia de la Roja. Aunque, estrictamente hablando, España hizo historia antes de ganar el Mundial. Su historia empezó después del pase de cuartos ante Paraguay, fase en la que siempre quedaba eliminada. Ganando el Mundial, lo que hizo fue superar la historia, cumplir un sueño.
A pesar de que las cosas no empezaron muy bien para el equipo de Del Bosque, ya que en el primer partido ante Suiza perdieron, demostraron ser el mejor equipo del mundo en todo momento, algo que hizo que, al final, tuvieran su recompensa. Y no solo porque el oráculo del Mundial, el pulpo Paul, predijo lo que iba a ocurrir incluso en contra de su selección (Alemania, contra la que se enfrentó en la semifinal), sino porque en el campo se demostró la técnica y el estilo infalible de la Roja.













