Escrito por Silvia Bascompte
Hoy nos hemos levantado muchos con resaca futbolera, al haberse disputado ayer el llamado “Superclásico”. Cada año es uno de los partidos más vistos en el mundo, y sin duda el más visto en España.
Los bares estaban abarrotados, en los cines se agotaron entradas y las calles se convirtieron en desiertos urbanos. Las aficiones estaban expectantes, tras semanas esperado este enfrentamiento, que siempre levanta pasiones y da qué hablar.
Y, frente a todos las millones de miradas, brilló el de siempre, el León, el Tiburón, la Bestia, el indomable Carles Puyol.
Para nosotros, sin duda, y sin tener en cuenta ningún tipo de colores, fue el protagonista del partido. Porque, aunque teniendo en cuenta la más o menos mala suerte de su rival, Puyol siempre estuvo ahí con su calidad y fuerza habitual, salvando 3 ocasiones muy claras de gol.
Para nosotros, Carles es un referente. Viene del fútbol base, de la cantera de un grande, ha crecido poco a poco, haciéndose a uno mismo, llegando a ser el líder indiscutible de su equipo.
Es el espejo al que mirarse cuando pensamos en esfuerzo, en sacrificio, en dejarse la piel y en liderazgo. Por eso hoy le dedicamos este pequeño homenaje.









